Hace años que estoy usando la mantequilla clarificada en mi cocina. Es un superalimento conocido desde hace siglos en la India. La mantequilla ghee es algo básico en la cocina ayurvédica. La ghee se diferencia de la mantequilla tradicional en que no se quema fácilmente cuando se calienta, lo que nos permite freír de una manera más saludable. Tampoco necesita ser refrigerada, la podéis mantener en un frasco sin nevera durante mucho tiempo. No contiene lactosa ni sólidos lácteos, que desaparecen durante el proceso de cocción.
La mantequilla ghee está llena de antioxidantes, vitaminas y minerales que son solubles en grasa, lo que facilita la absorción de estos nutrientes, es rica en vitaminas A, D y E, y vitamina K2 (una vitamina fundamental para los huesos fuertes).
Está libre de caseína y lactosa. La mantequilla ghee es fácilmente tolerada por personas con intolerancias a la lactosa y proteínas de la leche. Para las personas que tienen alergias o sensibilidades a estos componentes lácteos, la ghee es claramente una opción muchísimo mejor que la mantequilla clásica.
A mí sobre todo me encanta el sabor de la mantquilla ghee. Un sabor muy suave con un toque a nueces. A veces pongo una rebanada de pan de centeno con ghee y una pizca de sal de Himalaya y lo disfruto como una comida de lujo. Os recomiendo que lo probéis, ¡os encantará!
Esta maravilla de mantequilla se hace muy fácil en casa. Como podéis ver yo la hago con una mantequilla normal de Lidl. Lo más importante es comprar una mantequilla sin sal y que tenga como mínimo un 82% de grasa.
Entonces, parar hacer la mantequilla ghee, vamos a necesitar dos paquetes de mantequilla de 250gr cada uno.
Preparación:
¡Nada más fácil! Cortamos la mantequilla en trozos que metemos en una olla con un fondo grueso (esto es muy importante para que no se queme demasiado rápido). Ponemos la olla a fuego lento (yo en vitrocerámica lo dejo en 3 durante más o menos 2 horas pero vosotros tenéis que ajustarlo en función de vuestra cocina), hay que calentarlo y luego dejarlo hirviendo lentamente. En principio vais a ver como se separa la parte de grasa de la parte láctea. Por arriba vais a tener una parte más amarillenta y por abajo más blanca (lácteo).
Después de unos 20-30 minutos empiezan a salir espumas, las podéis recoger con la espumadera o dejarlo más tiempo y esperar hasta que desaparezcan. Estas espumas son de la parte láctea que está quemándose.
Cuando ya veáis que en la olla tenéis un líquido amarillo transparente, significa que ya podéis apagar el fuego y hacer el segundo paso, la filtración. Vais a necesitar un frasco lo suficientemente grande (de 500 ml) con tapa, un colador metálico y dos servilletas o dos trozos de papel de cocina.
Abrimos las servilletas y las metemos dentro del colador. Colocamos el colador encima de nuestro frasco. Y ahora, muy despacio, vertemos la mantequilla. Hay que verterlo muy despacito, sin prisa, para que el papel deje pasar el líquido caliente y todos los restos que se quedaron en la olla se queden en nuestro filtro de papel.
Cuando el bote esté lleno ya tenéis lista vuestra mantequilla ghee casera. ¡Dejadla enfriar bien y disfrutad su sabor!
3 comments
Muchas gracias, soy de buenos aires Argentina, voy a ver si consigo manteca sin sal y voy a hacerla.
Qué pasada! Imaginaba un proceso mucho más laborioso. Me ha picado el gusanillo de hacerla.
¡Es muy fácil! Cuando la hagas cuentame como te salió 😀