Hoy os voy a presentar un plato que podría parecer un poco extraño por la combinación de sus ingredientes, y es que vamos a combinar patatas con ciruelas, ¿suena raro, no? El knedle es un plato muy tradicional en la República Checa, Alemania y Polonia, especialmente en el sur de Polonia cerca de la frontera con la República Checa. El knedle con ciruelas es una de las variedades de este plato. Para que os hagáis una idea de lo popular que es este plato en la República Checa os diré que muchos polacos llaman a los checos knedliki, que significa knedle pequeño.
Esta variación del knedle es un plato dulce. Si os parece raro comer patatas en un plato dulce hoy vais a cambiar de opinión porque de verdad que está muy rico. No es tan súper sano como otras recetas porque vamos a utilizar azúcar, pero yo siempre utilizo azúcar de coco. Y si no os gustan las ciruelas podéis utilizar fresas, porque el knedle siempre lleva dentro una fruta.
En la receta original se utilizan harina de trigo y huevo. Si queréis preparar esta receta con harina de trigo así tendréis que reemplazar la fécula de patata con harina de trigo normal y añadir un huevo. Yo os dejo la receta modificada, sin gluten.
¿Cocinamos?
Vamos a necesitar:
- ½ kg de patatas
- 100g – 150g de fécula de patata
- Sal
- 250 g de ciruelas (o fresas)
- Canela
- Azúcar de coco
- 6 cucharadas de pan rallado (yo lo utilicé sin gluten) + 6 cucharadas de mantequilla o margarina
- 200g de crema de coco de lata + 1 cucharada de vainilla + 2 cucharadas de azúcar
Preparación:
Lavamos las patatas, las pelamos, cortamos y las cocinamos en agua con sal. Después las escurrimos y las aplastamos hasta que obtengamos un puré uniforme que dejaremos enfriar.
Lavamos las ciruelas, las cortamos a la mitad y les quitamos las pepitas. Después las volvemos a juntar, pero antes, en el medio, ponemos una pizca de canela y ¼ de cucharadita de azúcar.
Una vez enfriado el puré de patata lo ponemos en un bol y lo dividimos en cuatro. Retiramos una cuarta parte y en su sitio metemos la fécula de patata en cantidad suficiente para rellenar el hueco. Ahora añadimos otra vez la parte de puré que hemos quitado y amasamos todo bien hasta obtener una masa uniforme. Lo mismo haremos si utilizáis harina de trigo. Si vais a utilizar huevo, será en este paso cuando lo añadáis y amaséis la masa bien. Es muy importante no añadir demasiada harina o fécula de patata ya que entonces la masa no sería tan esponjosa y suave como tiene que ser.
Con las manos humedecidas formamos bolas de masa de un tamaño aproximado al de las ciruelas. Luego aplastamos las bolas, ponemos dentro la ciruela y la cubrimos con la masa formando ahora una bolita con ciruela dentro, procurad que la capa de masa quede bastante fina. Dejaremos nuestros knedles así, encima de una tabla forrada con fécula de patata o harina. Si tenéis hechos demasiados knedles ahora es el momento para congelarlos.
Y ya para finalizar, la cocción de los knedles. Tenemos que calentar una gran cantidad de agua en una olla y, cuando esté hirviendo, echamos una pizca de sal y ponemos dentro los knedles. Cuando el agua hierva de nuevo, reducimos el fuego y cocinamos los knedles durante unos 5 minutos hasta que las bolitas empiecen a flotar. Retiramos entonces los knedles con una espumadera y los colocamos en los platos
Mientras cocinamos los knedles tenemos que preparar la salsa. En una sartén seca ponemos el pan rallado y lo freímos hasta que esté un poco doradito. Después añadimos la mantequilla o la margarina y lo mezclamos todo bien. A continuación recubrimos con esta salsa los knedles, y luego les echamos también la nata de coco y un poco de azúcar y canela. ¡Listo!
¡Que disfrutéis!